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27 julio 2010 2 27 /07 /julio /2010 04:25

Intentaré en este comentario trazar un mapa para hallar el tesoro que existe en esta obra, y los múltiples caminos para llegar a ese tesoro, de los que he descubierto algunos y sin duda, descubriré otros más adelante. En la parte primera hallamos cuatro poemas en apretada síntesis dedicados a la palabra, encabezados por una cita de Rilke que nos insta a escuchar el mensaje como soplo vital. A continuación la escritura toma una gran densidad . El primer poema asemeja el hecho de escribir al de vivir (“latir palabras”), con gran urgencia y necesidad vital. Sin embargo, en contraste con Rilke, la vía de su creación no es auditiva sino el meollo mismo del cuerpo: el corazón. El poema cobra así una urgencia unida a lo físico, un nacimiento sin anestesia. Así, la autora dirá en el poema La Palabra, que habla de su búsqueda, que la palabra ha sido “arrancada del fuego”; la intensidad de la ruta se advierte en la fuerza de la siguiente imagen:”Palabra/que muerde entre líneas/señales de humo” En esta ruta más allá del tiempo “suspendida en la alta marea”, el yo lírico manifiesta la dualidad que menciona en el título, ya que por otro lado está “la música del tacto”.El desdoblamiento del yo también se advierte en el poema Espectros “Quién insiste en rebelarse” (…) Quién golpea desde una letra oscura”. La disposición de los versos conforma en muchos casos la figura humana, en este caso, entera; pero que, en otras oportunidades, ha sido cortada con fines expresivos. Por ejemplo, en el poema Vibraciones, existe este corte, que denota el cambio de una vida a la otra con la siguiente estrofa que recomienza con la palabra: “Reencarno…” En la exploración de este extenso y misterioso libro llegamos a otra serie de poemas, que comienzan con la idea de la fusión del dolor personal con lo social universal: “La gota seca de toda muerte/es semejante al golpe/por donde asoman/los huesos del hambre”. Esto se evidencia en Blues del Caminante donde exista una “herida que no cierra” y “Esa niebla roja envuelve a los militantes”. La injusticia que llega desde el fondo de los siglos se prolonga en “un grito momificado”. La imagen final es de una plasticidad visual que derriba todo preconcepto. (“El futuro chorrea sobre las fronteras”) y nos hunde en la visión del porvenir inestable y a la vez en el cambio dinámico de la humanidad. Es en el poema Horacio, del más alto lirismo, donde la voz dolorida y trágica de Elisa Dejistani se libera de toda referencia cuando “Principia el canto/de un tiempo desconocido”. Pero el regreso será doloroso y se evidenciará en la estrofa cortada y separada que amargamente responderá:”Vacías las palabras.” A continuación hay una serie de poemas que nos conducen a la zona donde se llega a lo innombrable en grado sumo, comenzando con el poema La Gracia:”Exorcizan la intemperie/en altares violetas…”, siguiendo con Almas “Cruzar la grieta sin cabeza” donde el tiempo es otro (“un almanaque dormido en cada lágrima”) y finalizando con la idea de “los sueños cruzados traspasando la grieta”. Estamos en una zona a la que pocos llegan, la zona de mayores tinieblas y luz (y no en vano el poema se titula Michelangelo) donde “saltan los límites/hablan los abismos” y “Después / un cincel trabaja”. Para llegar allí es necesario saber que “la conjunción /no resuelve rompecabezas/la figura no se completa”. Esta aseveración nos conduce a la Dualidad del Silencio, poema que da título al libro y que está magníficamente señalizado en la pintura de la tapa también obra de Elisa Dejistani. A partir de este momento el hecho de escribir, contenido en el silencio,”Contradicción del ser/en la ambigüedad de los opuestos” será una lucha total, que deviene en lucha cósmica entre un microcosmos ( ” Vibra el oro/entre las piernas del sol/templo de un dios frágil/desposeído”) y un macrocosmos vibrante del que se es intensamente consciente ( ” Vuelve sin embargo/en el orgasmo/consagrado a las ofrendas”). Esta lucha está plasmada en la imagen que acompaña el poema Ofrendas, de gran plasticidad y movimiento , donde el cuerpo se muestra en actitud de entrega. En esta entrega hay una fusión con el otro, como se ve cuando la autora denuncia en Indiferencia “su paso engancha restos /de un cielo mutilado”(...)”Nadie lo ve”. Ese dolor es fuerte, como fuerte es la palabra de Elisa, y llega a su clímax en La Cita es el Poema, donde el compromiso total y doloroso es descripto como el hecho de concebir y dar a luz.”Hay una reja escondida en cada letra la espina afilada del silencio/Esperma sangrante/entre vaivenes y bramidos/Tinta del hijo naciente”, con imágenes que involucran a todo el ser, como en Dudo luego existo “Las letras se agrupan /en mis ojos/y caen/caen como lágrimas sin llanto”. Lo único que puedo decir de este libro es que nadie es igual después de haberlo leído, que es para mí lo esencial al hablar de literatura, el saber que una obra te toca hondamente y te sacude con el sobresalto de existir.

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Comentarios

irene marks 07/29/2010 17:26


Gracias querida Elisa, por toda tu ayuda y por tu amor a la poesía y al arte en general.Besos Irene


Elisa Dejistani 07/28/2010 19:43


Gracias una vez más, querida Irene por tu comentario a mi libro Dualidad del silencio, que tanto has apreciado y valorado, a través de palabras certeras, que dejan huella en el lector. Un abrazo y
mi cariño de siempre, Elisa Dejistani
Te aviso que he recomendado tu blog, en mi muro de Facebook,
mereces lo mejor!