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27 julio 2010 2 27 /07 /julio /2010 01:55

Los Años Anteriores de Horacio Laitano
Este libro de Horacio Laitano ,que es su séptimo libro de poesía publicado, entronca con el tono de Memorias de la Noche, su tercer libro, de búsqueda metafísica, y anteriormente con sus libros Pensado en Otoño y Diálogos con la Lluvia. Los que conocemos su obra sabemos que tiene otra veta, que también amo, la de La Mandrágora Secreta, la de Los Apuntes del Sr.Quq, la de Humores Familiares, con su juegos irónicos, tiernos y humorísticos, que exigen una doble lectura por lo menos , si no varias, y brindan a quien guste penetrar en un viaje de verdades punzantes una promisoria trayectoria por la sociedad presentada en sus estereotipos más increíbles pero que sin embargo llegamos a reconocer.
En Los Años Anteriores, que decíamos entronca con la corriente más introspectiva y metafísica de la obra del poeta, el título sugiere sin nombrar (¿anteriores a qué?) Hay algo de juego en esta sugerencia, como siempre lo hay en la obra de nuestro poeta. Y además se va de lo personal a lo universal, como sucede siempre en la obra de Horacio. En esta búsqueda que el yo lírico realiza hay un desdoblamiento que es irremediable pero a la vez objeto de temor y de deseo, y por qué no, en este juego, de curiosidad, Los epígrafes utilizados para marcar las cuatro partes nos dan una idea de la búsqueda, y de lo innombrable que es la materia del poeta, “la inexpresable nada” en el primer epígrafe (Parte I “Entre la flor que tomo y la que doy/la inexpresable nada”), “los sueños y la humedad” pisados en el segundo epígrafe,(Parte II”Un sueño sin faroles y una humedad de olvidos/Piados por un nombre y una sombra” Rafael Alberti) los puntos suspensivos de César Vallejo al mencionar su golpe en el tercer epígrafe, que es tan fuerte que resulta inexpresable, ( Parte III “Hay golpes tan fuertes en la vida…yo no sé” César Vallejo) y por último las sombras de los recuerdos, en el cuarto epígrafe, que ha tomado acertadamente Marta Spagnuolo en la contratapa y a los que hace referencia como sustento del libro.( Parte IV “Los recuerdos, esas sombras tan largas/ de nuestro breve cuerpo…”Vicenzo Carderelli)

Este libro hace alusión a un viaje interior y a las señales que se siguen durante el trayecto, mientras hay también una sensación de extrañamiento ante lo cotidiano, los objetos y los otros.
Las señales tienen que ver
1) con el “temblor”, desencadenante, que se menciona en el poema I y que “desvía la mirada”,( y aquí está lo irremediable, no puede evitar desviar la mirada, se entrega, luego de una lucha inicial ,al devenir poético) y decíamos las señales tienen también relación con el viaje donde se fija el rumbo, pues la brújula marca un tiempo anterior a todo; el silencio. El tiempo es clave para desentrañar el camino, ya que se marca en el ritmo del poema y en el nivel semántico con constantes referencias:”sospechaba de mí desde hace un tiempo”
2) Con el agua, que es la vida, el tiempo, también la búsqueda, el movimiento, cuando nada en las aguas de lo onírico y del silencio como elemento primordial. El agua es también lo fugitivo, la vida que nos toca y deja sus señales (“musgo”, que el agua luego se encargará de llevarse.)
3) Con la palabra “pasatiempo”, que no lo es tal, sino lo aparentemente inocuo que es responsable del inicio del viaje y a la vez otra referencia a la futilidad de la actividad del hombre ante el paso del tiempo
4) Otra referencia para la búsqueda está en los lugares: “la noche”, el “aquí “del poema I…El lugar concreto y el que no lo es tanto”Ahora es el lugar tu referencia”, dirá el yo lírico que buscará en un lugar no frecuentado porque él mismo menciona “el polvo que cubre los teclados” que deberá volver a poner en funcionamiento .Porque el poeta es consciente de que sólo podrá llegar a “Alguna que otra forma/capturada en el destierro” Es éste el lugar de su palabra. El lugar también es el silencio que resulta más duro que el silencio exterior y que el poeta edifica como una muralla protectora, en forma rígida, impermeable. Sin embargo, este lugar se volverá permeable, lo que será una preparación para el hallazgo final del viaje, porque de otra forma esto implicaría la prisión irremediable. Por el contrario, se hallarán otros lugares, otros resquicios, para pasar, para buscar, por detrás de los muros del cotidiano sistema de valores rígidos y represores. ”aquello que lo ata y lo desata” lo lleva a buscar pese “al polvo que cubre los teclados”
5) Los otros: hay un constante velo que se descorre. La realidad, los otros, irrumpen cuando él dice:“ajusto la mirada”. El agua también los lleva, son como una marea despersonalizada que se mueve. Los otros cobran un aspecto amenazador, o profético cuando el poeta expresa: “se dan vuelta y me miran de repente”, y éste es otro de los pasadizos de la búsqueda, el conocer lo incomunicable que existe entre las personas. Cuando nos recalca las “pocas palabras”, éstas son la punta del iceberg, lo que “desciende hasta los labios”. Los otros toman también un aspecto indefenso y se los reconoce en distintas épocas cuando “Asistiendo al almanaque/se refugian en sus hojas” Los otros se transmutan también en el canto, desde lo tangible- intangible, porque el yo lírico también, como ante el agua, se vuelve permeable. Sin embargo, hay una referencia en la parte III donde los otros van volviéndose nuevamente tangibles, se va recuperando el contacto, desde una ternura que abarca al Hombre somnoliento de “desangelados pensamientos” y a la Mujer Inquieta, la que va con los labios manchados de cenizas “esparciendo sus besos por el parque”.Se advierte aquí un tono más lúdico, una ternura que tiñe lo que pinta de absurdo aunque es un absurdo triste, conocedor del dolor que significa estar en el mundo, especialmente para aquellos que han sido marginados de la sociedad como La Mujer Inquieta
6) Otra señal para la búsqueda es el dolor, que en este libro obra como endurecedor y también como su contrario, por eso asistimos gradualmente a la integración de los distintos elementos en una visión liberadora , a pesar de la “pena blanca”, la apertura de los “candados” y la reunión de lo que se hallaba separado que se resuelve en un clima onírico. Anteriormente a ello, llegamos al temblor de” la muñequita abandonada” que es uno de los nudos del libro, la de “mirada vacilante”. Esa mirada permea el dolor y lo convierte en un camino sin regreso, en “la pesada vertical que corta tus raíces”. Es también un sentido homenaje que no llega a hacerse explícito y sin embargo es la carga emotiva que subyace como una pena sorda , la que como el silencio se vuelve piedra y luego se permea.
7) La llegada a puerto se produce como unión. El agua, el viaje, los recuerdos, los otros se repiten en el último poema, donde los elementos dispersos de la búsqueda cobran vida, “los otros” navegan como peces en la casa completamente permeable y la realidad se ha transformado en natural presencia onírica: el juego ha triunfado sobre la gran pared del silencio y la ha penetrado, llenándola de vida. La entrada ha sido subrepticia. Pese a que entre una zona y la otra hay un hueco, ya que no existen puertas ni ventanas, no ha sido necesario el pasaje lógico, sino que se logra hallar otra vía, donde el encuentro se tornará lugar donde reina el movimiento. Esta unión se ha ido presagiando anteriormente en señales leves. Aquí está el “después cargado de sentido y una leve caída que ilumina de presencia “, tiempo anticipado de este momento que se nombra en el poema 3.
8) La iluminación final es aún más notoria debido al rimo entrecortado de los poemas anteriores, la ausencia de colores, ya que imperan el blanco y el claroscuro, a veces difuso y rondando el gris. En los primeros poemas hay dos fuerzas encontradas, un desdoblamiento del yo, que da la idea del juez “sospechaba de mí desde hace tiempo”, mientras que la rigidez “el frío en las piernas/que reduce el movimiento” es señal de un mundo petrificado por el dolor .El color blanco toma la fuerza de la muerte. “Blanco es el polvo que cubre los teclados/Blanco como el aire de la historia más remota” Pág. 22. Como bien dice Marta Spagnuolo , se busca el calor en los recuerdos, y se llega a trascenderlos y darles vida, una unión entre el adentro y el afuera de la que se daban señales anteriormente.

El libro, asimismo, se adentra, abre la puerta del sí-mismo, de la intimidad, de la desnudez y el desamparo ante el mundo, la intensa sensibilidad que por otro lado está disfrazada y controlada. Esto se hace notorio en la suprema incomunicación puesta en evidencia en el poema Teléfono Público, donde el hombre no puede hablar ya que se halla “aterrado por olvidos”
La musicalidad de los cantos”Canta canta canta/Cantaremos/los que al fin no contestamos./Catalejos de hormigas a elefantes,/de cánticos a cuerpos/”(pág 22) atempera por ratos el silencio que el poeta llama “almidonado”, “severo”, y los cantos no pueden controlarse ,porque son pág 23 “aquello que lo ata y lo desata”
La sublimación total sobreviene cuando expresa que “con los trazos de su tinta/fue barriendo el polvo de las hojas”.El dilema de la página en blanco se convierte aquí en símbolo de un dolor silencioso que sin embargo alude a los blancos dolorosos que “se mezclaron con su tinta”, como si la tinta obrara en forma de consuelo para que el “paisaje sombrío” que menciona deje de existir o se transforme
Finalmente, en el último poema se retoma el juego de la vida, se ha abierto la casa que, pese al esfuerzo de manipular candados petrificados, rigideces que parecen absolutas, temores petrificantes, se ha convertido en hospedaje de la vida, por obra de la tinta, el dolor, la música que surge después de desempolvar los teclados, una música imparable por ser natural, indetenible.
Disfrutemos entonces de los cantos de Horacio Laitano

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Comentarios

irene marks 07/29/2010 17:27


Gracias querido Horacio, por tu poes´´ia y poer tu comentario. Besos de Irene


Horacio Laitano 07/28/2010 18:53


Estimada Irene: muchas gracias por el comentario sobre mi libro y felicitaciones por la calidad del análisis literario, que refleja tu sensibilidad y tu talento. Cariños. Horacio Laitano