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12 agosto 2010 4 12 /08 /agosto /2010 14:26

humores Familiares 

                                       (Dibujo de tapa por Horacio Laitano)

  Estos Humores no son tan Familiares. El poeta desestructura los límites, no los combate sino que los pasa por alto completamente, hasta borrarlos. Luego de cada trasgresión, apela a una frase hecha, a una estructura consuetudinaria, lo que parece minimizar lo anterior, incorporándolo a la vida corriente como si fuera parte de la realidad.

 En la Primera Parte, esto es evidente en el poema Humores Familiares, ya que iguala el hecho de matar a un animal con la guerra, lo convierte en natural y crea un ritmo que va in crescendo, y nos encontramos con lo terrible, que se vuelve familiar por partida doble, por cotidiano y por pertenecer a la familia: “madre, padre, hijos”. El ritmo se vuelve alegre, dinámico, en contraste con lo que se dice: ternero, agujero, guerra, matanza, venganza. Luego, en el segundo poema, se comienza con un hecho de violencia, pero se lo minimiza con frases cautas. Se lo vuelve civilizado y esto lo convierte en más terrible al volverlo callado y respetuoso. Es como las costumbres que se asimilan y aceptan pese a su crueldad porque pasan a formar parte de lo usual de una época, se instalan en el inconsciente. En “Humores Familiares” también hay una referencia a los líquidos segregados por el organismo, que antiguamente la medicina clasificaba en humores, cuyo color variaba según la enfermedad del paciente. Aquí también hay una referencia a los líquidos letales que un señor envasa. Además, se hace mención en Servicio Municipal a lo oculto del poder, cuando se convierte a una persona en instrumento de algo que no conoce, ni quiere conocer, (se podría comparar con la escena de la película Brasil, cuando la dactilógrafa, a través de unos auriculares escucha y registra lo que está sucediendo en la habitación contigua donde están torturando, mientras ella le sonríe a un niño). Del mismo modo, hay señores que envasan “los líquidos letales”. Por otro lado, hay distintas realidades o dimensiones, como Albacoa, Albacoa, donde una realidad se impone a la otra, es decir el grito de la criada, su estridencia, cobra fuerza, aunque sea absurda, porque “su recurso” es “la voz estremecida” que se impone sobre la débil realidad de “las pálidas vecinas”. En otros casos, las realidades no se unen, se contraponen con imágenes de dolor que contrastan con lo común de las estructuras. En el ambiente pueblerino de “bostezos”, “las vecinas movían sus caderas”. Este contraste -“las mujeres gemían de tristeza” y “matrimonios aburridos murmuraban” mientras “un oscuro bandoneón las agitaba”-, muestra la intensidad del sentimiento con más fuerza; hay dos realidades que se tocan y ninguna se impone a la otra. Hay incomprensión, como sucede también en Los vecinos: “sus silencios y oquedades”, su desesperación callada que no expresan, que ocultan “en sonrisas que se endurecen”. Y el dolor, de Hospital de día, donde la realidad se  vuelve terrible, ya  no desde la ironía, sino desde una mirada honda y metafísica, que sin embargo intenta parecer burlona y liviana: “el paciente se ríe de la vida”(no de la muerte) en un dolor más allá de los límites, “su risa escalofriante” es más terrible porque ha perdido todo vínculo con la realidad. En cuanto a los humores, también vuelven a predominar estos, como si todo se desintegrara líquidamente: “el húmedo paciente se escurre”. Lo mismo sucede en Orden Marcial, donde la muerte ronda a los soldados, “diezmados por la risa”, “apagados por el llanto”, el prisionero “recuerda las torturas de la infancia”, y en todo este concierto de la muerte  un “pequeño general” dirige la batalla. “Pequeño” es irónico, como connotación moral. Lo maravilloso irrumpe en La Señora de la Esquina, que prefiere huir hacia lo desconocido que  le anuncia el “comodín de la baraja” que seguir en la rutina. Esta faceta es una de las que más se reforzará en la segunda parte. Donde Don Roque aparece en forma maravillosa con sus patines, alzándose por el aire, y sin embargo propugnando la modestia y saludando a los vecinos, para cambiar ese orden antiguo que no lo entretiene. También se entra en lo más absurdo, el buscar reglas y estructuras en lo disparatado, como cuando el Sr. Peret le reprocha a su mosca “no volar como las otras”, no adecuarse a lo que la realidad espera, cuando en realidad ya se está totalmente fuera de esa realidad... Y además ese pequeño elemento disonante, el de la mosca, es un anticipo de las alarmas, lo mismo que la entrada aparentemente innocua de la referencia del diccionario preanuncia el Alerta apocalíptico del final.

 En realidad, en la Segunda Parte la otra dimensión cobra más fuerza y por lo tanto, se entra en un Universo mágico de símbolos que cada vez desestructuran y dan por sentada otra realidad. Se comienza con lo maravilloso, el anuncio del pastor, donde ya no pueden diferenciarse los planos y se mezclan, como un cuadro de Dalí donde las figuras se adelgazan, pierden rigidez, la materia se transforma, la expectativa modifica las formas. También hay otro tipo de cambio de la realidad, el humor más doloroso. En Un Suceso Imprevisto, se hace evidente el desamparo más absoluto, en el que sólo el “alma oportuna” del “voluntario” salvará al otro del “fracaso”: el Doctor Finisterre cae en la postración que, para colmo de males, causa risa (“aletea como un pato”). Otro humor muy doloroso es el que destaca la sensibilidad exagerada hasta lo insoportable. Un hombre sensible. Un dolor agudo sobre el que se bromea pero no tanto. La magia transmutadora de los afectos que nos marca, nos hace dependientes y nos destruye al ser los afectos mutables y súbitos, el todo que nos convierte en materia maleable.. Esa dulzura y fragilidad que se anticipaba ya en forma conmovedora cuando “Adelfa se acicalaba en la mañana, pensando que tal vez era su día”. No hay que olvidar la transformación total de una fiesta en Los Invitados, donde hay un ritmo maravillosamente orquestado en el que lo cómico se expande en un universo de disparates. La ruta del dolor también se manifiesta en El Tercer Ojo, donde se llega al absurdo de elegir entre varios viajes totalmente fracasados, presentando la elección como si fuera un folleto publicitario o una encuesta. El dolor de Hospital de Día sigue su hilo conductor hacia una transformación total en una extraña ruta en la que la enfermera salva y mata a la vez, y sin embargo, nadie logra entenderla ya, que  hay una unión entre la muerte y la vida, una confusión intencional que se resuelve en la figura de la enfermera. Existe otra veta donde se burla de la medicina proponiendo disparates, hechos verosímiles. Teje un universo de absurdos arbitrarios para demostrar lo artificial de toda regla, y lo cruento de las intervenciones médicas.

 Por otra parte, lo estable estructurado, que arranca en la Primera parte con Bar de tarde, donde “Almibarados concurrentes se empecinan en mostrarse”... “con hijos amasados por sus manos y nietos rozagantes”, este mundo de apariencias, donde parecer es más importante que ser, desemboca luego en Introducción a las memorias del señor Bolta: “La vida era tan firme para el señor Bolta, que ninguna circunstancia parecía perturbarlo”. Sin embargo, los padres del Señor Bolta, discuten “la vida del señor Bolta o cualquiera otra actividad que juzgaran sospechosa”, como si esta firmeza fuera algo de lo que nadie puede salirse so pena de ser “sospechoso”, lo que da la idea de un código policial que obliga al señor Bolta a “apegarse a los horarios”.

 También hay otro hilo conductor, el que alerta sobre hechos apocalípticos, que se inicia en la Segunda Parte, con  Noticias y Advertencias. Utilizando hechos tan disímiles como “tocaron y se fueron”(¿el ring-raje, juego que todos los que han vivido en un pueblo conocen?) y al “hermoso animalito” que suena siniestro, junto con las noticias que acaban con una vuelta al origen muy anunciada y disparatada. “Dentro de uno o dos minutos estará la papa almidonada”. Sin embargo esto podría haberse anunciado ya en la idea del señor que envasa los líquidos letales. Esta alarma que se advierte en Noticias y Advertencias se acrecienta en La Tormenta, cuando una expectativa, “un rumor silencioso recorría el vecindario. Una especie de reptil amarillento, que entraba y salía de las casas”, se continúa en el Señor Asigona que continuamente destaca “Nada que temer por el momento. Ninguna razón para alterarse”. El clima de lo terrible por venir se acentúa en Discurso, relato y confusión, cuando la crítica es a los gobernantes, cuyo consenso sólo existe  “a la hora de marcharse”, sin importarles las terribles consecuencias para las bibliotecas, que sin embargo “la magia de la voz altisonante” intentará salvaguardar contra la “nube de polvo”.El Alerta cuando la invasión ya es “un hecho” ronda lo apocalíptico.

 Sólo irrumpirá una vez el Señor Quq, nuestro querido amigo, con sus juegos y travesuras, sus fastidiosas dudas a la hora de hacer un pedido, su desparpajo aún más notable al presentarse con una apariencia tan civilizada. La reacción ante la magia de Quq es la realidad implacable, “el dueño del bar rechaza sus pedidos”. Sin embargo, sabe que lo llamarán porque la realidad sin magia les resultará monótona.

 Y llegamos al Epílogo, donde todo este universo se define en un sólo poema, El Octavo, poema saturnino, desde su número hasta la idea del ajuste para sobrevivir, la exigencia de “parecernos al octavo”, y los sacrificios y muertes que esto provoca, el que es llevada ciegamente, el que deja su divinidad para mañana, el que sabe de las alas pero no las expresa, por no sufrir el dolor de abrirse y cerrarse continuamente. El dilema, en síntesis, de parecer o ser, de embanderarse en el cambio o taparlo dentro de uno mismo.

 

 

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Comentarios

Elisa Dejistani 08/21/2010 01:25


querida Irene, olvidé decirte que tu comentario está publicado en mi muro de Facebook
¿Nos vemos mañana a las 17,00 hs como siempre?
un cariño grande, Eli


Elisa Dejistani 08/20/2010 22:34


Querida Irene, te felicito por tus comentarios, principalmente por el que le dedicas a este libro de Horacio. La palabra es fuerza que convoca, en especial cuando proviene de la pluma de grandes
poetas, como en tu caso y en el caso de los poetas seleccionados en tu interesante y bello blog. Gracias por compartir y por visitar mi blog. Un gran abrazo extenso a Horacio
Elisa


Horacio Laitano 08/14/2010 20:57


Querida Irene: muchas gracias por tu comentario sobre mi libro, que refleja tu generosa predisposición y tu capacidad para el análisis literario. Cariños. Horacio